Zidane, grata sorpresa

El Madrid tuvo 24 días de descanso esta temporada. Fueron los días exactos que separaron la asesinato frente a el City del regreso a los entrenamientos. En ellos los futbolistas viajaron, descansaron… Pero igualmente trabajaron. Ha sido una pausa a medias que ahora tiene sus consecuencias. Los jugadores se ejercitaron de guisa individual más o menos del mundo y ahora el equipo ha vuelto en un estado de forma sobresaliente.

Si a ello se le suma que los internacionales (Courtois, Lunin, Carvajal, Ramos, Varane, Mendy, Reguilón, Kroos, Bale, Hazard y Jovic) podrán tener, incluso, ritmo competitivo con sus países, la fórmula brinda un equipo que llega como un tiro al estreno liguero. Esa momento está marcada en rojo en el calendario: el Madrid jugará su primer partido de Liga en la segunda trayecto, en el Reale Arena frente a la Real Sociedad el 20 de septiembre (21:00 horas, Movistar Partidazo).

La crisis del coronavirus ha azotado con dureza al mundo y la ‘casa blanca’ no es inmune. La situación económica ha hecho inviable hacer grandes desembolsos esta temporada, aplazando los posibles fichajes (Camavinga, Upamecano, Mbappé…). En el horizonte se podían vislumbrar dificultades para confeccionar una plantilla de garantías esta temporada. Pero lo que el Madrid no sabía es que el oro no tenía que buscarlo, pues ya estaba en su propia caja musculoso. Esa plantilla la tenía en casa.

La recuperación de Odegaard aporta frescura y talento a la medular; Odriozola ha vuelto más enfuchado que nunca, con una Champions bajo el apoyo y dispuesto a pelearle el puesto a Carvajal; Lunin es presente y futuro para la puerta. Son nombres que refuerzan un equipo campeón de Liga dispuesto a defender su corona. El compromiso de la plantilla es total y eso para Zidane es la primera piedra de la pirámide. El Madrid ha vuelto con anhelo. Y en un estado de forma mayúsculo.

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