Último tren para el tridente de los 400 millones de euros

El agente de Philippe Coutinho, Kia Joorabchian, ha dejado claro que el brasileño “se queda”. Antoine Griezmann dijo el pasado martes que su futuro “está en el Barça”. Y aunque Ousmane Dembélé no ha dicho falta, la error de ofertas y la obligación del Barça de remunerar 30 millones extra al Dortmund si lo vende, permite respaldar que seguirá de azulgrana en 2020-21. Es el tridente de los 400 millones. Tres estrellas de nivel mundial que no han hecho olvidar a Neymar, empresa para la que vinieron, y que han metido en el Barça en una delicada situación monetaria. Bartomeu no sólo se gastó los 222 millones que pagó el brasileño por huir al Paris Saint Germain. Subió la inversión al doble y el resultado, salta la panorama, ha sido pésimo.

A enterarse, Dembélé llegó en el verano de 2017 procedente del Borussia Dortmund. El Barça pagó 105 millones por el controvertido francés, que ya llegó con malas referencias por declararse en rebeldía con su club y dejar su vivienda hecha un desastre. Además de los primeros 105 millones, el Barça ya ha pagado 20 más por su clasificación para dos ediciones de Champions y por los primeros 50 partidos del francés como azulgrana. Su rendimiento ha sido un desastre. Plagado de lesiones desde que llegó, viene de diez meses y medio sin corretear al fútbol posteriormente de romperse el 27 de noviembre de 2019. Creer en él a día de hoy sólo tiene que ver con lo sobrenatural. A sus problemas físicos, encima, se suma una recitación deficiente de muchos aspectos del pasatiempo que sólo compensa con su exuberancia física, y habrá que ver cómo está en ese aspecto posteriormente de lesiones gravísimas y unas piernas de cristal. Pero Dembélé no tiene ofertas y tratará de convencer a Koeman. Tendrá que hacerlo, perfectamente como extremo derecho, si Messi juega de mediapunta; o perfectamente como suplente de Ansu, porque Fati está por delante.

Aunque Barça y Liverpool no hicieron públicas las cifras del fichaje de Coutinho por adrede deseo de los reds, el precio de la operación anduvo en torno a los 160 millones de euros. El brasileño llegó en enero de 2018 y, posteriormente de unos meses ilusionantes con actuaciones espectaculares en la Copa, cayó en desgracia en la temporada 2018-19 con el colofón final de los pitidos del sabido del Camp Nou. Pese a ser un componente con un talento innegable, su rendimiento fue bajísimo y el Barça decidió que saliese dirección Múnich. El pasado invierno, no había ninguna posibilidad de que Coutinho siguiese en el Barça, convencido de que encontraría un club en la Premier que paliaría, en un porcentaje al menos, el fiasco financiero del fichaje. El Covid-19 cambió el escena. Ante la error de ofertas, el Barça, con la conformidad de Koeman, ha decidido que forme parte de la plantilla. Su encaje no está claro.

Griezmann completa el tridente de los 400 millones de euros. Su primer año fue corriente. Convencido de dar un paso delante en su carrera, llegó al Barça posteriormente de que el club azulgrana pagase los 120 millones de euros de su cláusula de rescisión. Su fichaje no generó consenso por el afamado documental de La Decisión. La aspecto del componente, sin requisa, fue convenciendo a la diversión, que le ha manido trabajar. Pero no disfrutar. Griezmann no ha sido oportuno. Apartado de su posición habitual, no ha tenido el protagonismo que merece en el pasatiempo. Se fue apagando y terminó pareciendo un futbolista más.

Probablemente, esta temporada 2020-21 sea la última oportunidad de estos tres jugadores que tantas expectativas despertaron y que tantas dudas generan a día de hoy. Bartomeu confiese entre sus más íntimos que su decano error como presidente fue gastarse los 222 millones de Neymar en dos futbolistas que no le han cedido falta al Barça como Dembélé y Coutinho. Griezmann no entra todavía en esta categoría de fracaso. Pero los tres están obligados a demostrar, de una vez, la multimillonaria inversión que hizo el club para encontrar alguna fórmula que hiciera olvidar a Neymar. Match-ball para el tridente de los 400 millones.

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