Tras la transición, toca el paso al frente: João Félix, Lodi, Llorente…

El Atlético sólo ha hecho un fichaje (Ivo Grbic) y, a yerro de tres semanas de mercado, casi nada se esperan dos o tres más. El plan armado hace un año apuntaba a dar continuidad al plan. El verano pasado llegaron ocho caras nuevas (Trippier, Felipe, Hermoso, Lodi, Herrera, Llorente, João Félix y Saponjic), más el regreso de Vrsaljko tras su ofensa y la cesión en enero de Carrasco. Se habló entonces de un “año de transición”. Ese periodo de habilitación ya pasó y ahora el equipo, con casi las mismas piezas, necesita el crecimiento de futbolistas que ya no son novatos, especialmente de los más jóvenes, más la venida de ese par de refuerzos al menos.

João Félix: calidad le sobra, yerro constancia…

Es el futbolista más ilusionante del Atlético. Durante su primer curso, João (20 abriles) dejó buenas muestras de su calidad, del primer partido (aquel jugadón frente a el Getafe que acabó en penalti) al postrer (tiró del equipo contra el Leipzig y provocó otro penalti que marcó). Se le intuye un gran beneficio de crecimiento y, por eso, tiene que ser determinante en más partidos. Parece que Simeone ya ha descartado utilizarlo cercano a la facción y le dará licencia por detrás del punta. Su ataque y su confirmación como crack serían la mejor informe para el Atleti, al que encima no le sobra gol.

Lodi: acabó reforzado tras las dudas

El contiguo izquierdo (22 abriles) llegó como un fichaje de presente y futuro. El inicio no fue sencillo para él y llegó a pasarlo mal, como él mismo reconoció, a pesar de tener la titularidad asegurada. No obstante, los apuros que pasaba en defensa obligaron a Simeone a sustituirlo en varias ocasiones. Pero Lodi, que lucía con el balón y en ataque, fue mejorando cuando tocaba cerrar antes y estuvo especialmente brillante contra el Liverpool. Para este curso incluso parte como indiscutible, pero está más curtido. Si sigue creciendo, dará mucho al equipo en defensa y en ataque.

Marcos Llorente: la revelación debe consolidarse

El cambio más evidente entre la primera temporada y la segunda es el de Llorente. Hace un año, el madrileño (25) llegó para vivir la vacante de Rodrigo Hernández. No cuajó, pero Simeone le fue reconfigurando. Primero en la facción derecha y luego más cerca de la meta rival. Los dos goles de Anfield le cambiaron la vida y él pasó a ser punta. Fue una de las sensaciones de la Liga tras el parón, pero ahora toca consolidarse como futbolista de ataque. Tiene potencia y buen disparo, pero ya no será una sorpresa para los rivales.

Trippier: la pubalgia le limitó

Contra todo pronóstico, fue probablemente el fichaje que más rápido se acopló. El inglés (29) se ganó rápido el cariño de la diversión, sus centros desde la derecha convencían y Simeone lo eligió el primer contiguo derecho casi sin discusión. Pero llegó la Supercopa (enero) y Trippier tuvo que detener por una pubalgia que venía arrastrando. Regresó en marzo, pero su rendimiento ya no fue tan bueno. Tras el parón, de hecho, Arias estuvo muy cerca de ganarle el sitio. Para este curso debe recuperar el tono de sus primeros partidos de rojiblanco. Como desafío, puede animarse a conquistar algún gol de yerro directa.

Carrasco: tiene galones y debe asentarse

El belga (27) llegó el postrer día de enero y estar fuera de forma le alejó de los planes de Simeone, que le dejó un papel muy secundario (156′ en ocho encuentros) hasta el parón. Pero a la dorso entró en las preferencias del míster y fue de los más destacados en ataque, brillante en el Camp Nou y de lo poco que se salvó frente a el Leipzig. Ahora ya no es un futbolista cedido, sino una envite del club a corto y dispendioso plazo. En la capital del Cholo está por delante de Vitolo y Lemar y, como poco, a la valor de Correa. Se le ve más reflexivo y solidario que en la primera etapa y tiene chispa. Está llamado a ser importante.

Herrera: irregular y con el futuro en el espacio

Herrera (30) llegó vacío del Oporto y, aunque le costó entrar, se fue ganando a Simeone. Su première fue dulce, con el gol del igualada frente a la Juve, y desde octubre se fue haciendo importante, ya fuera en el merienda o como reserva, pero jugaba siempre. Una ofensa muscular preciso cuando iba a ser titular en el Bernabéu (1 de febrero) frenó su progresión y ya no volvió a jugar hasta luego del parón. Pero entonces Llorente y Carrasco habían crecido y se puso muy caro entrar en el equipo. Aun así, la ofensa de Thomas le abrió la puerta del merienda frente a el Leipzig, pero pinchó. Su continuidad no está asegurada, pero si sigue tiene capacidad para ser el de noviembre-enero, un mediocentro con criterio.

Felipe, Hermoso, Saponjic…

Felipe tiene difícil mejorar su rendimiento del primer curso, pues hasta que se paró la competición en marzo fue el mejor del equipo cercano a Oblak, pero el confinamiento no le sentó nada bien. Para Hermoso, por su parte, tampoco será fácil crecer, pues parte con el rol de cuarto central con el que acabó la temporada. Saponjic, igualmente, incluso puede salir y si se queda lo hará como última opción de ataque.

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