Rayan Aït-Nouri en la banda de Nuno

El fichaje de Rayan Aït-Nouri por el Wolverhampton pasó de puntillas el posterior día de mercado. La operación se produjo a última hora, llegó cedido con opción de operación y el pequeño, a sus 19 abriles, no tiene el cartel de otros futbolistas de su casa de campo en Europa, resulta evidente, pero no por ello conviene perderlo de apariencia. Aït-Nouri ha llegado al Wolverhampton para recrearse, para ser importante en los planes de Nuno Espírito Santo tras la circunspecto torcedura de Jonny Otto, y raro será que, dada la exigencia del equipo y la utilidad que él puede aportar, salga alguna vez del merienda si no es por causa justificada. El inicio como titular de Aït-Nouri en el Molineux Stadium en presencia de el Crystal Palace fue verdaderamente impactante. El ludópata francés con pasaporte argelino, internacional sub-21 con ‘les bleus’, jugó como si llevase toda una vida a las órdenes de Nuno. El hecho de que en el Angers haya jugado partidos como carrilero, como hizo en presencia de el PSG en el Parque de los Príncipes en su posterior entrevista oficial con los de Stéphane Moulin, evidentemente facilita su adecuación a un sistema como el del Wolverhampton, y muy probablemente habrá sido un hacedor determinante en la comicios de su fichaje, pero lo que no podía prever hasta el más ilusionado de los informes es que Aït-Nouri se amoldaría tan rápido al particular 3-4-3 de los Wolves.

Lógicamente aún es muy pronto para propalar todas las campanas al planeo, pero la cosa tiene muy buena pinta. Aït-Nouri es un futbolista con personalidad. Ya se vio durante su etapa en el Angers, donde el curso pasada, por cierto, solo pudo recrearse 17 partidos a causa de una circunspecto torcedura (en la mandíbula), pero alguno ha conveniente decirle que en la Premier los peces pequeños duran poco, y lo primero que hizo el francés nulo más vestirse de corto con el Wolverhampton fue carearse con Wilfried Zaha. En verdad, esta fue la sexta o la séptima cosa que hizo en el entrevista, porque desde el comienzo se dedicó a recrearse muy adecuadamente para su equipo. Rayan Aït-Nouri no es un futbolista que destaque a simple apariencia por su físico. De complexión más adecuadamente liviana, delgadito, pero ya completamente desarrollado a sus 19 abriles, hasta ahora Aït-Nouri ha conseguido hacer de su propia constitución un valía troncal en el interior de su mecanismo. El francés es un futbolista escurridizo en situaciones de uno para uno. No se prostitución de un driblador excelso en el espacio corto, pero sí sabe recrearse conveniente adecuadamente con su cuerpo para encarar y exceder en distintas situaciones con balón al pie para vencer vírgula de fondo o atacar de guisa diagonal el radio. Primero con la cadera y luego a través de las piernas, cambiando de ritmo en pocos metros, es capaz de cambiar de dirección y desbordar por los dos perfiles con un manejo conveniente honesto del esférico.

Daniel Podence será habitualmente el extremo por delante de Aït-Nouri. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd
Daniel Podence será asiduamente el extremo por delante de Aït-Nouri. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

Su primer control siempre es bueno. Domina adecuadamente el interior de su pie izquierdo, y a través de este, encima de la zona del empeine, consigue surtir un contacto muy ceñido con el balón en situaciones de conducción. Este buen trato que tiene de la pelota es secreto para ponderar la importancia de su fichaje. Jugar en el perfil izquierdo de este Wolverhampton implica, entre otras muchas cosas, hacerlo en el banda musculoso de la pizarra de Nuno Espírito Santo. Es afirmar, como ya analizamos en su momento, el sistema de los Wolves está minuciosamente trabajado para que el equipo, ayer con Diogo Jota, ahora con Daniel Podence o Pedro Neto como extremo de este sector izquierdo, se junte predominantemente en esta zona en escenarios más posicionales para liberar así el ala este gobernado por Adama Traoré. Esto quiere afirmar que el Wolverhampton va a forzar a Aït-Nouri a acoger muchas veces al pie en situaciones poco ventajosas (con el equipo rival basculado en torno a este sector), pero por esa misma razón el Wolverhampton se ha decantado por su fichaje: porque tiene calidad, recitación, piernas y potencial para poder imponerse.

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El carrilero de los Wolves debe tener además muy presente que, ya que el extremo de su costado no es un extremo al uso sino un ludópata con condiciones para ser muchas cosas al mismo tiempo, y todas ellas fruto de su constante movilidad, la amplitud es un concepto rudimentario para el correcto funcionamiento del sistema. Y esto es poco que Aït-Nouri además trae trabajado del Angers. El futbolista francés tiene un buen fondo físico para recorrer la banda en incontables ocasiones por entrevista. Llegar, siempre llega. Y este es otro hacedor que explica y avala su incorporación. Puede ocurrir, como sucedió en presencia de el Crystal Palace, que su costado deba ser el encargado de finalizar las ocasiones desde en el interior del radio. El extremo derecho del Wolverhampton, ya sea Adama Traoré, Pedro Neto o incluso el propio Daniel Podence, no solo pisa el posterior tercio del campo para disparar directamente a puerta, sino que además lo hace para agenciárselas el radio desde el centro adjunto; y ahí, si no puede ganar Raúl Jiménez, la entrada en el segundo palo del extremo y/o carrilero del perfil izquierdo es vitalista para resolver las acciones como sucedió en los dos goles en presencia de los de Hodgson; uno de ellos del propio Aït-Nouri, que empaló la trola con la siniestra al palo espléndido.

Raúl Jiménez sigue siendo clave en el juego del Wolverhampton. Foto: Martyn Haworth/Focus Images
Raúl Jiménez sigue siendo secreto en el mecanismo del Wolverhampton. Foto: Martyn Haworth/Focus Images

Otro punto a crédito que deje adecuadamente de su recitación en el posterior tercio. Aït-Nouri no se limita a acoger siempre al pie, sino que actúa con la intención de darle ventajas a su equipo donde menos concesiones suele ofrecer el rival. De hecho, en campo propio, puede ser un futbolista además importante en los primeros pases del Wolverhampton. En su radio, eso sí, es un ludópata ciertamente impetuoso. Condiciones tiene para ganar, ir al suelo y barrerle el esférico a su rival, pero posiblemente aquí es donde más deba trabajar Nuno con él. Su espalda suele ser un buen filón para el desmarque diagonal del punta o el interior rival, como ocurre por norma genérico con los futbolistas de su misma demarcación en sistemas de tres centrales y carrileros, pero posiblemente ahí, en el plano defensivo, deba ganar el subsiguiente paso en su progreso profesional; aunque evidentemente no tiene por qué ser inmediato. Rayan Aït-Nouri es un futbolista que elige conveniente adecuadamente para la existencia que tiene, y esto además conviene remarcarlo. Arriba, en posiciones de ataque, no se precipita con el balón en los pies o en el desmarque de ruptura por delante del poseedor, y debajo, pese a ser un ludópata que no tiene reparo en apelar al tackle, resuelve muchas situaciones anticipándose. Es difícil predecir qué futbolista será Rayan Aït-Nouri en el futuro, pero esto, siendo tan muchacho, es un complacencia más que una sospecha: porque eso deje adecuadamente de su gran potencial. Aït-Nouri todavía no nos ha enseñado todo lo que su fútbol es capaz de hacer.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Rayan Aït-Nouri
Edad: 19 abriles
Equipo: Wolverhampton
País de salida: Francia
Posición: Carrilero izquierdo

Cada lunes, el descomposición de un muchacho talento en existencia sub-23.

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– 21 de septiembre: Marash Kumbulla
– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.


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