Pedri y la camiseta de Benzema

Ha entrado tan anónimamente y tan de puntillas a ese vestuario de egos que es el Barça que seguramente antiguamente de que muchos advirtiesen su prudente presencia, el trueno de Pedri ha sonado en el césped. Lo posterior que se sabe de él es que aprovechó los primeros 27 minutos de su carrera en la Champions League para marcar su primer gol oficial con la camiseta azulgrana al Ferencvaros y, sobre todo, hacer lo que mejor sabe: retozar casquivana al fútbol. Pedro González López (25-11-2002, Tegueste) es, próximo a Ansu, la sensación de este Barça de principios de temporada. Culé de cuna (su padre es el contemporáneo presidente de la Peña Barcelonista Tenerife-Tegueste, de la que su yayo fue fundador en 1994), está a punto de cumplir su sueño de crío: retozar un Clásico. “Vamos a salir a comernos el campo”, dijo en una entrevista flamante concedida a Mundo Deportivo. En la misma, demostró la misma nacionalidad que en el campo. “No me temblaría el pulso si juego porque sería un partido más. Me imagino como si estuviera jugando con mi padre y mi hermano. Eso es lo mejor que puede pasar para dejar los nervios fuera y jugar como sé”.

Pero, encima de aventajar el Clásico, Pedri tiene otro deseo ‘secreto’ para el partido de este sábado. Conseguir la camiseta de Karim Benzema, uno de sus jugadores preferidos. Seguramente, a tono con el fútbol que le gusta a Pedri. Eso sí, no nos confundamos. “Somos el mejor equipo del mundo”, dice cada vez que le ponen un micrófono delante. Puede que Pedri no sea titular en el Clásico, pero es casquivana pensar que sí debutará porque ha jugado todos los partidos oficiales del Barça. A Koeman le ha entrado por el ojo. Se nota cada vez que roncha. Pedri juega abrazado al eslogan de Cruyff: “Jugar al fútbol es fácil; jugar fácil al fútbol es lo más difícil”. “Pedri nunca ha dejado de ser Pedri”, insiste Tonono Rodríguez, director de formación y captación de Las Palmas, que para poner a prueba su carácter lo bajó del Juvenil A al B para ver cómo respondía. Su comportamiento fue el mismo de siempre. Humilde. Tonono lo había fichado luego de un chivatazo de Jonatan Vega, coordinador de captación de Las Palmas en Tenerife. Pepe Mel ha sido secreto en su carrera. No le miró el carnet de identidad, sino su fútbol. El toque final para vestirlo de azulgrana lo puso Ramon Planes. El secretario técnico, en una ruindad maestra, se anticipó a media Europa y lo firmó por cinco millones de euros el posterior día de mercado del año pasado. Hoy, el Barça se lo agradece.

 

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