Oficial: James, al Everton

James Rodríguez ya es oficialmente nuevo ludópata del Everton. El colombiano viajó a Inglaterra el miércoles de la pasada semana, pasó registro médico y no ha sido hasta este lunes cuado ha firmado su nuevo entendimiento con el equipo que entrena Ancelotti, el técnico que le hizo distinguirse en el Madrid en la 2014-15 y que le llevó al Bayern en 2017. James deja el club blanco seis abriles posteriormente de fichar a cambio de 80 millones procedente del Mónaco y emprende su primera aventura en la Premier, la chale agrupación europea en la que jugará tras la portuguesa (Oporto), la francesa (Mónaco), la alemana (Bayern) y la española.

James pasó en el Madrid de fichaje ‘galáctico’ en 2014 con Ancelotti, tras maravillar en el Mundial, a no contar para Zidane y ver los últimos partidos de la pasada temporada en la escalón posteriormente de que el propio ludópata pidiera no ser convocado. Con la marcha del preparador italiano en 2015 comenzó a diluirse y perder importancia hasta ser residual. Primero con Benítez, con quien ya en pretemporada comenzó con el pie cambiado al no preceder sus ocio como le pidió el por entonces preparador blanco (jugó con él el 56,5% de los minutos) y posteriormente, con Zidane, que en la temporada 2016-17, antaño de cederle al Bayern, sólo le utilizó el 33% de los minutos aunque fue habitación básica en aquella Unidad B que impulsó a conquistar la Liga.

Con la aparición del técnico francés al Madrid comenzó de guisa clara su bisectriz descendente. En 2017, Ancelotti acudió a su primer rescate y le incorporó a su Bayern. El colombiano firmó una cesión de dos abriles. El italiano fue despedido en octubre de ese año, pero acabó cuajando una temporada extraordinario con Heynckes en el banquillo. El germánico supo revitalizarle. Después llegó Kovac y volvieron los nubarrones. Fue el ludópata quien pidió al club germánico que no ejerciera su opción de transacción al finalizar su cesión para retornar a Madrid y buscarse un destino, consciente de que con Zidane no tenía las cosas sencillas. Apareció el Atlético y cuando tenía un pie y medio en el Wanda, el 3-7 de los de Simeone al Madrid en pretemporada le cerró las puertas del traspaso y le sumió en un profundo descontento. Esta temporada sólo jugó 728 minutos (14 partidos) en los que marcó un gol y dio dos asistencias. Su zaguero partido fue el 21 de junio contra la Real (78’). Desde entonces fue suplente tres encuentros y, por petición propia, se quedó en la escalón los últimos seis partidos. Ahora vuelve con Ancelotti, el técnico que supo sacar en el Madrid su mejor lectura.

 

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