Mucha Real, mucho líder

Mikel Oyarzabal prolonga el estado de amnistía de la Real Sociedad y culmina una semana perfecta, ganando en Europa entre semana, goleando al Huesca y terminando la recorrido como líder de Primera en solitario, poco que no sucedía desde el año 2002. El capitán txuri-urdin encarriló la goleada contra el equipo oscense con dos goles y liderando a su Real, acertadamente apoyado en David Silva, que por fin se quitó los cepo con dos asistencias a Isak y Portu. Puede parecer un triunfo sencillo de la Real, pero efectivamente costó mucho, porque el Huesca hizo una primera parte muy buena, presionando muy hacia lo alto y con mucha intensidad. Pero en la segunda parte, a posteriori del 1-1, la Real despertó y jugó como el líder que es ahora de Primera. El Huesca sufrió toda la perfección que tienen sus atacantes, que parece que convierten en oro todo lo que tocan.

El Huesca salió fuerte en Anoeta, presionando muy hacia lo alto y sin complejos. Michel no quería esperar a que la primera conquista le cayera del riguroso Gloria de San Sebastián, sino que quería salir a buscarla, provocando primero que la Real Sociedad estuviera incómoda en la salida de balón y que le costara adueñarse de la posesión. Y de entrada la existencia es que consiguió su propósito. Lo que pasa es que en esa costura tan acertadamente ejecutada se olvidó de que luego todavía tenía que mirar a la puerta de Remiro, porque solo tuvo dos acercamientos con peligro. Ambos de Rafa Mir. El primero remató muy acertadamente de habitante, pero estaba en fuera de pernio. Por si tal vez, Remiro sacó una fantástica mano. Y en la segunda, a posteriori de cazar un rechace en el interior del campo de acción, lo tiró a la piernas del meta de Cascante, que había achicado rápido para entorpecer su remate.

Para entonces, la Real Sociedad ya ganaba 1-0. No porque hicieran grandes alardes para merecer el gol, sino porque a pesar de la acertada presión del Huesca, el equipo easonense se mantuvo fiel a su estilo y siguió encontrando líneas de pases interiores con Silva y Guridi para terminar en centros laterales que poco a poco fueron encontrando rematador, hasta que llegó Guridi a un balón al segundo palo y su remate de habitante pegaba en la mano de Maffeo. Penalti que se encargaba de convertir, quién sino, Mikel Oyarzabal, que marcaba su 12ª pena máxima en 12 lanzamientos desde los merienda metros en la élite. Es infalible.

Con 1-0 se llegaba al refrigerio, pero el Huesca no estaba dispuesto a arrojar la toalla y quería revelarse contra su mala fortuna de cara entorno contrario. Porque hacía muchas cosas acertadamente y trabaja acertadamente los partidos, pero en las áreas se le apaga la luz. Aunque nadie más comenzar la segunda parte hilvanó una pasada por la izquierda con un buen centro de Javi Galán que Rafa Mir enviaba a la cazuela con un cabezazo inapelable. Ese gol reenganchaba al equipo de Michel al partido, pero se encontró con una respuesta rabiosa de los donostiarras, que inmediatamente respondieron con varias acciones de peligro, hasta que volvió a aparecer Oyarzabal para aventajar de nuevo a la Real con otro golazo de habitante. A partir de ahí, el partido se fue convirtiendo en un monólogo del equipo realista, que se volcó en ataque para agenciárselas la tranquilidad. El Huesca se venía debajo, y se equivocaba en la presión que hasta entonces le había transmitido tan acertadamente resultado, lo que le dejaba vía abierta a la Real para esparcirse más cómoda. Así llegaba el 3-1 a posteriori de una buena batalla de Silva en profundidad para que Portu marcara casi sin ángulo su cuarto gol de la temporada. Y pocos minutos más tarde, con los donostiarras desatados, otro buen pase de David Silva a la carrera Isak servía para culminar una goleada que deja a la Real como líder en solitario de Primera y con la que culmina una semana perfecta, gracias a la conquista entre semana en Europa.

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