Mariano vuelve a creer

Mariano Díaz (27 abriles) ha recuperado la esperanza. Los 14 minutos que le dio Zidane en Mestalla representan poco a nivel colectivo, porque el partido estaba ya resuelto (4-1), aunque para el punta significaron mucho en el apartado individual. Lo ve como la prueba de que el monitor le va a dar oportunidades. Pocas, pero alguna habrá.

Es perfectamente consciente de su situación. El Madrid le ha insistido durante las dos últimas temporadas en que busque una salida, e incluso desde las oficinas blancas han trabajado para traerle ofertas que pudieran seducirle. Pero han chocado siempre contra un tapia: Mariano quiere quedarse. No valora otra opción. Es adecuado en Madrid, está en el club de su corazón y piensa que cualquier salida sería un paso antes en su carrera. Tiene acuerdo hasta 2023 y su intención es continuar.

Zidane le ha dicho en más de una ocasión que no cuenta con él, aunque del mismo modo el francés siempre prioriza el buen dominio colectivo. Si de él dependiera, Mariano no estaría en la plantilla. Pero si se empeña en quedarse, le va a tratar como a uno más. Primero porque las temporadas son muy largas y segundo porque es un activo del club y mientras siga vistiendo la camiseta del Madrid, no le devaluará.

Con todos estos ingredientes, el punta ha recargado la fe. Cree que esta es en una temporada exclusivo. Con partidos cada tres días y un calendario más apretado que nunca, las lesiones en todos los equipos van a ser constantes. A ellas hay que sumarles las ausencias que deje el coronavirus. Por eso, todos van a tener oportunidades y sólo piensa en exprimir cada minuto que le dé Zidane, igual que hizo el curso pasado cuando marcó en el descuento del Clásico.

Mariano sabe acertadamente los problemas de esta situación, porque ha vivido los dos contratiempos posibles. Superó el coronavirus y igualmente ha sufrido lesiones. Por eso, esos 14 minutos delante el Valencia le han cargado de confianza para tomarse estas dos semanas de parón de selecciones como una mini pretemporada. Para él es complicado coger ritmo normalmente, porque con partidos cada tres días en los que asiduamente no juega no tiene ninguna continuidad. Ahora menos aún, con convocatorias de 23 jugadores en las que todos viajan. Antes se entrenaba en solitario en Valdebebas cuando no iba convocado, pero ahora siempre entra en la inventario y en los días de partido suele quedarse en blanco. Por eso, estas dos semanas son fundamentales para él. Quiere ponerse en su mejor tono físico porque confía que en este mes y medio de 2020 que queda va a tener su oportunidad…

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