Lautaro, por obligación

Lautaro Martínez (Bahía Blanca 22-8-1997) ya no es sólo una ilusión para el Barça. Ahora todavía se ha convertido en obligación. Cortísimo como está el mercado de delanteros del perfil de Luis Suárez, la marcha del uruguayo (más la de Messi, si finalmente se acaba produciendo) exige el fichaje de un sustituto de campanillas porque en la coetáneo plantilla no hay recambio posible y no hay gol. Colocar a Antoine Griezmann de nueve significaría repetir el error que se ha cometió la pasada temporada alejándole de su posición ideal, que es la de enganche con el punta.

A Suárez no lo puede reemplazar un cualquiera. El cazador uruguayo participó en 33 de los 110 goles oficiales que marcó el Barça en la temporada 2019-20, exactamente el 30 por ciento. Y eso que, operado de la rodilla derecha, no pudo ayudar desde principios de enero hasta la proclamación del estado de alerta. Eso, por no rememorar los 198 goles y las 109 asistencias que ha cedido en 283 partidos. Si para considerar la falta de fichar a Lautaro, se añaden los goles de Messi, los números se disparan. Messi ha estado en 57 goles de los 110 del Barça en la temporada 2019-20. Juntos, Suárez y Messi participaron en el 67% de los goles. Lautaro es más necesario que nunca.

Su fichaje, sin incautación, no va a ser sencillo. Aunque el Barça avanzó camino llegando a un acuerdo verbal con el componente para que vistiese la camiseta azulgrana hasta 2025, en un resolución que incluso se podría extender por dos primaveras más, el Inter no va a poner facilidades. Una cláusula abría la puerta al Barça sin acaecer por el club neroazzurro, pero era inasumible en estos tiempos de postpandemia. Hasta el 15 de julio, la excarcelación de Lautaro valía 111 millones de euros. Ahora, el Barça tendrá que acaecer por el Inter, que acaba de terminar segundo en la Serie A y ha sido subcampeón en la Europa League. El plan del Inter es seguir creciendo, de forma que no va a entregar la salida de un futbolista que, encima, termina resolución en 2023. Eso significa que puede retozar con los tiempos.

El Barça fijó el pasado mes de octubre de 2019 a Lautaro como objetivo prioritario de la temporada 2020-21, pero tenía cierto ganancia de maniobra. Si no conseguía el fichaje, Suárez podía agotar su resolución. Pese a que ya no es un componente exuberante físicamente, seguía siendo fiable y garantizando ciertos números.. El argentino, 23 primaveras recién cumplidos, paciencia noticiero de descanso, pero es consciente de que en los próximos días le va a sonar el teléfono. Sus lágrimas al final de la Europa League podían estar anticipando el adiós, aunque aquí la presa la tiene el Inter, que tiene que poner el precio y aceptar a jugadores que el Barça quiera meter en la operación. Vidal o Júnior podrían ayudar.

El Barça confiaba en que el anuncio de la marcha de Suárez espolease al componente para presionar al Inter y demostrarle su voluntad de retozar en el Barça la próxima temporada. Es la esperanza de Bartomeu. El problema es que uno de los sueños de Lautaro era retozar con Messi, y eso ahora ya no se puede enarbolar como argumento. Eso sí, con la marcha de su compatriota, sería más indiscutible todavía.

Además del caso Messi y del adiós de Suárez, el Barça paciencia cerrar en los próximos días operaciones de salida que en su día tuvo encarriladas como las de Braithwaite, Todibo, Rafinha o incluso Aleñá, encima de la marcha de Arturo Vidal, para conseguir un mordisco de plata que le permita atacar la operación. La consigna en los despachos de Can Barça es no cerrar ningún fichaje hasta que haya ingresad plata. Lautaro ha mostrado su predisposición para venir a Barcelona. Con o sin Messi, le ilusiona vestir de azulgrana. En cuanto solucione los casos que ahora le ocupan, el Barça va a poner toda la carne en el espetón para traer a un componente que, adjunto a Ter Stegen, De Jong y Griezmann consideran esencia en el futuro plan del Barça 2020-21.

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