La segunda vida de Luka Modric

“Yo hablo con ellos, pero jugadores como Modric, Sergio (Ramos), Kroos, Marcelo… aunque tengan 30 o más abriles, pueden apostar 6 ó 7 más todavía“. Las palabras de Zinedine Zidane sobre las posibles rotaciones en esta campaña sobre el núcleo duro, esforzado y meta de cúpula del vestuario y del equipo blanco vienen a significar su absoluta confianza en las piezas secreto madridistas. Una de esas figuras está viviendo su segunda pubertad en el conjunto blanco: Luka Modric. El croata, de 35 años de edad y Balón de Oro en 2018, está atravesando un momento espléndido en este comienzo de temporada, coronada con sus espléndidos 20 minutos en el triunfo madridista en el Camp Nou el pasado 24 de octubre y culminados con un gol con el foráneo de su pie. Un gol parecido al que anotó al Valencia en la pasada Supercopa de enero en Arabia Saudí.

Ante los azulgrana, donde cumplió 350 partidos de blanco, el croata se hizo amo y señor del encuentro tras entrar en el terreno de juego sustituyendo a Valverde. Ningún tahúr culé alcanzó a tapar el control, pase y distribución del croata. Esta campaña está firmando unos datos formidables en Liga: 398 pases buenos de 440 intentados (42 errores), casi 45 correctos por partido. De esas casi 400 entregas, 252 han sido en comarca rival (63,31%) por 146 en campo del Madrid (36,69%), ha recuperado 45 balones, perdido 32 y manada 36 duelos en 642 minutos. Ha participado en los 11 encuentros que ha jugado el Madrid hasta ahora (ha sido titular en siete oportunidades: seis en Liga y una en Champions), pero sólo ha completado tres partidos enteros. Espectaculares han sido sus dos goles: el primero, en Champions delante el Shakhtar, con un potente derechazo directo a la escuadra, mientras que el segundo puso la puntilla al Barcelona en el Clásico. Ha cambiado su estilo de vida, sobre todo la alimentación y a la vista están sus resultados.

Pero su influencia no acaba ahí. Utilizado como revulsivo por Zidane (ha entrado al campo desde el banquillo en cuatro ocasiones), trascendental fue su gala delante el Borussia Mönchengladbach (dio 27 pases en poco más de 20 minutos), que sirvió para sacar un punto en su entrevista a tierras germanas. Igual sucedió delante el Inter de Milán. Sacado en el tramo final del partido, supo nutrir el control del balón y distribuirlo (13 pases de 14, un 93% de efectividad) de la guisa más tranquilizadora tanto para sus compañeros como para Zidane.

Mientras apura esta su última temporada de arreglo (aunque ya ha mandado un mensaje conciliador en torno a su futuro: “Quiero seguir, aunque aceptaré lo que me diga el club”), con la fatalísima dislocación de Valverde y el positivo por coronavirus de Casemiro, a Modric se le vuelve destapar una nueva posibilidad de retomar al centro del campo. Si no hay ningún contratiempo, Zidane puede devolverle a la titularidad contra el Villarreal. El equipo lo agradecerá. Y Luka volverá a disfrutar de su segunda vida con la camiseta blanca…

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