La madurez de Odegaard

Martin Odegaard está cocinado. Del crío noruego que pisó Valdebebas a finales de 2014 para escuchar la propuesta madridista al coetáneo futbolista, ahora en la ciudad deportiva como uno más del primer equipo, han pasado casi seis abriles en los que se ha transformado física pero todavía mentalmente. Así ha sido el proceso…

“No entiende que lo mejor para él es entrenarse con el Castilla, que sólo tiene 16 años…”. Esa frase sonó más de una vez en La Factoría cuando llegó el prometedor mediapunta desde el Stromsgodset. Su desembarco no fue habitual: de lunes a viernes con el primer equipo, así lo pidió por entendimiento; los fines de semana brincar con el Castilla. En el filial no gustó su evidente divismo y Zizou, por entonces en el banquillo castillista, habló con el pequeño y con su padre Hans-Erik para intentar convencerlo de que era mejor que creara química con los compañeros del Castilla. No hubo modo, el Odegaard crío se veía en una cúspide donde no le veían aún ni Ancelotti primero, ni Benítez luego ni siquiera el Zidane al mando del Madrid.

El coetáneo es otro Odegaard. Las cesiones en el Heerenveen (donde llegó a ser suplente) y el Vitesse atemperaron ese ansia. El Madrid le ha ampliado dos veces el entendimiento y siempre monitorizó su crecimiento. Desde que llegó siendo adolescente ha ido ganando cinco kilos de músculo. Las mancuerna que la perla nórdica hacía de modo concienzuda en Valdebebas le llegaron a costar al club blanco críticas aceradas en Noruega. Decían que lastraban su fútbol. La ingenuidad es que ahora su tren superior es más ufano, más resistente a la presión física de los rivales, y no le pesa en las piernas. La temporada pasada fue el componente de la Real que más sprints registró. Hasta el parón, fue el que participó en más jugadas de gol en LaCinta (24) conexo a Messi y Luis Suárez…

En su regreso, el vestuario y Zidane le ven más adulto. Gusta su carácter metódico. “Odegaard es súperprofesional, casi un robot”, atestiguó su técnico en el Vitesse. Ahora está trabajando de modo concienzuda ‘pulir’ aún más su pierna derecha, poco siempre esencial en los zurdos. La está trabajando especialmente en los desplazamientos en amplio. También ha venido mejorando el disparo, su gran punto débil.

Ahora, con 21 abriles, ofrece prestaciones de componente del Madrid. Sus números de la 2019-20 fueron similares a los del centro del campo blanco pero intervino de modo decisiva (gol o auxilio) en 16 goles, más que Kroos (15), Modric (13), Valverde (7) e Isco (5), su competencia coetáneo. Sus 63 regates completados el curso pesado dejaron, adicionalmente, muy a espaldas a los mejores del Madrid en esa estado (Hazard y Vinicius, 49 y 48 respectivamente). Una transformación que le ha traído de reverso a Chamartín. Odegaard es una ingenuidad.

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