Javi Gracia, el clavo ardiendo del Valencia

El Valencia consumó ayer la salida de Cristiano Piccini. El italiano es el octavo futbolista que sale del vestuario con respecto a la plantilla del curso pasado (Parejo, Coquelin, Ferran, Rodrigo, Garay y los cedidos Jaume Costa y Florenzi). Por la puerta, de momento, no ha entrado nadie. Anil Murthy augura refuerzos, aunque avisa que hasta el 5 de octubre el mercado estará “abierto” y por ello pedía “paciencia” a una inclinación que a día de hoy solo tiene un clavo al que refugiarse: Javi Gracia. Eso sí, el valencianismo se agarra con fuerza y confianza.

El navarro entró con buen pie entre los aficionados por no tener más padrino que su trayectoria y durante el verano se ha rebaño a los futbolistas. A partir del domingo, cuando unos se vean en el merienda y otros en la rastra, empezará otro capítulo del romance y ahí entrarán en imagen sus 323 partidos en los banquillos para amparar el idilio con ellos. Pero sus mensajes, directos y claros sobre lo que piensa de cada uno, los han agradecido los jugadores y además sus respuestas entre tanta niebla en torno a del equipo (se ganó el respeto de los suyos cuando sintieron su respaldo por el retraso de la sueldo de julio).

Gracia, cuyo nombre llegó a la terna que barajó Anil Murthy a través de su representante, hallando aval en los informes de Miguel Querubín Corona, fue finalmente el seleccionado tras una reunión en Madrid y una conversación por ‘Zoom’. De Gracia se valoró su currículum, incluido su fluido inglés (positivo para poder conversar sin intermediarios con Lim), su experiencia en clubes de propietarios foráneos (Málaga y Watford), su comprensión a la hora de entender la requisito de cesión de futbolistas y su contrastada desafío por jóvenes con talento. Entre sus exigencias, según fuentes del club, rodearse de algún técnico que conociera la casa (Chema Sanz) y reanimar aquellas posiciones que se quedasen huérfanas por las panorama (hecho que aún no se ha producido y de ahí su petición de un central y un medio).

Gracia debutará el domingo contra el Levante tras una atípica pretemporada por la pandemia. Pese a los contratiempos que ha tenido por lesiones y cuarentenas, llega al inicio en Liga invicto tras tres victorias (Castellón, Villarreal y Cartagena) y un igualada (Levante). El Valencia en estos partidos ha transmitido pasos con destino a lo que quiere Gracia que sea su equipo: solvente en defensa (el curso pasado recibió 572 remates en Liga, una media de 15 por partido) y erguido en ataque. Gracia está ensayando con un 4-2-3-1, dándole permiso de movimientos a Kang-in Lee, ojito derecho de Lim, aunque ha demostrado estar campechano a otros capital si las circunstancias lo requieren (el postrero amistoso lo jugó con segmento de tres centrales).

 

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