Isco se pone las pilas

Isco está muy dolido por todo lo que se ha dicho sobre él en las últimas semanas. El malagueño sabe que no atraviesa su mejor momento, que existe un enorme beneficio de restablecimiento en su rendimiento (ni goles ni asistencias aún esta temporada), pero a su vez piensa que algunos ataques han sido injustos.

Por eso, ve estas dos semanas como un punto de inflexión en su temporada. Está trabajando casi a solas con Zidane (el francés ha contado esta semana con sólo cuatro del primer equipo). Eso le ha permitido mostrar al preparador sus ganas de revertir esta situación.

Su objetivo es reivindicarse, pero analizando su situación de forma más general todavía considera que afronta un momento esencia en su carrera deportiva. En 2017 renovó su contrato con el Real Madrid hasta 2022, por lo que le queda esta temporada y la venidero. Terminará este curso con 29 abriles, en un momento de seso, y el club no quiere que un atleta como el malagueño (valorado en 30 millones de euros, según Transfermarkt) entre en su posterior año de convenio.

Por eso, el verano que viene se antoja esencia: renovación o traspaso. Son los dos escenarios que manejan en las oficinas blancas e Isco sabe que todo depende de él. Cuenta con la confianza plena de Zidane, que le da una y otra vez oportunidades para reengancharse al equipo. Esa circunstancia le motiva, porque sabe que si el técnico le ve adecuadamente, le va a dar muchos minutos.

Su caso, por comparar, es diferente al que vivió James la pasada temporada. El colombiano afrontó el curso con la esperanza de convencer a Zidane, pero acabó desanimado porque hubo tramos en los que se encontraba adecuadamente y no tenía oportunidades. Eso no le ocurrirá a Isco, que sabe que depende de él ganarse los minutos.

En el pasado ya ha revertido situaciones adversas. Sin ir más allá, el curso pasado, cuando todavía parecía que había quedado relegado a un rol secundario pero Zidane sorprendió al darle la titularidad en un partido esencia contra el PSG en Champions. Ahí volvió a ganarse el sitio, realizando una gran Supercopa de España después.

El malagueño considera que ese es el camino a seguir y estas dos semanas las está exprimiendo para recuperar su mejor momento de forma. Son dos semanas sin partidos, sin viajes. Porque una de las cosas que él argumenta es que con partidos cada tres días en los que tan pronto como está teniendo protagonismo, es difícil coger el punto de forma. Muchos partidos (con pocos minutos para él) y pocos entrenamientos. Por eso ahora, tras este parón, Isco confía en remontar definitivamente el planeo para devolverle a Zidane la confianza que siempre ha depositado en él.

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