El primer objetivo pucelano es dejar la portería a cero

Visto el rendimiento defensivo del Real Valladolid en las primeras seis jornadas en las que encajó nueve goles (1,5 por partido), recibiendo, al menos, un tanto en cada partido, el primer objetivo blanquivioleta para cimentar la triunfo mañana en presencia de el Alavés debe ser no encajar goles. Eso asegura, al menos, un punto y da más opciones de obtener los partidos. De hecho, la campaña pasada el equipo sustentó la permanencia en la fortaleza defensiva que hoy por hoy no existe. No es tanto un problema de los porteros, que podían tener hecho más en algunos goles, como del sistema defensivo y, sobre todo, de los errores individuales que han costado muchos puntos en este inicio liguero, más allá de que el bisagra del equipo siquiera ha llegado a maravillar.

Por inquirir puntos de optimismo, la campaña pasada el equipo en la sexta trayecto además había encajado en todos los encuentros, había recibido siete goles, aunque ya había hato en la primera trayecto en presencia de el Betis (1-2) y había sumado otros dos empates. Al final de la campaña, los de Sergio González fueron el séptimo equipo menos goleado, con 43 tantos recibidos en 38 partidos (1,13 goles por partido), mientras que antiguamente de que empezara esta séptima trayecto, los blanquivioletas eran el segundo equipo que más había encajado, nueve tantos, inmediato a Betis, Valencia y Celta. Sólo el Levante, con 10 goles recibidos, tenía peor promedio.

Para conseguir no encajar, es muy probable que Sergio González prueba su quinta pareja diferente de centrales: Joaquín y El Yamiq, en rebusca de la contundencia del almeriense, al que el equipo ha acostado mucho de menos y con la tarea de dar tranquilidad al marroquí que tuvo errores de marca importante en Huesca.

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