El nueve es el problema

Zidane tiene tres nueves, a dos no los quiere y al que sí las pasa canutas frente a la meta rival. Así de dramático es el Estado de Alarma para el Gol en el Madrid. Vinicius sigue de pichichi por delante de Benzema, el de los comentarios indiscretos, acotado a sólo dos goles: el primero, irrelevante, al Levante (0-2) en el minuto 94 cuando los granotas jugaban a la desesperada y el otro ante el Borussia Mönchengladbach. Valioso, pero asimismo muy tardío e indicativo de que le cuesta afinar: Karim no logró hacer daño hasta el minuto 87

Benzema está atascado y Zidane ni contempla una alternativa natural. En Alemania prefirió difundir al ataque a las torres defensivas Ramos, Varane y el omnipotente Casemiro, antaño que hacer calentar siquiera a Jovic, un alfil y el segundo nueve en el escalafón. El zaguero, Mariano, no ha ido ni convocado aún esta temporada y no se esperan cambios en su status. Como no se fue cedido al Benfica en verano aunque el Madrid se lo puso en bandeja, Zidane y el hispano-dominicano duermen en habitaciones separadas y, si pueden, se evitan siquiera en la escalera de Valdebebas.

Jovic, un proscrito

El caso del serbio es más evidente. En quince meses su valía de mercado ha pasado de 60M€ a 25M€ en Transfermarkt y es más fuente de problemas que de soluciones. Zidane le manda mensajes desde todos los frentes: con Ramos, Casemiro y Varane en Alemania y cuando hizo inaugurar en el Reale Arena a los castillistas Marvin y Arribas antaño que tirar del serbio en centro de un 0-0. Mönchengladbach fue el zaguero ejemplo croquis de que aunque el Madrid le cuesta lo indecible marcar y ese 2-0 le ponía al borde del precipicio en la Champions, Jovic está sentenciado a ojos de su entrenador.

Quizá por eso al marsellés no le dolieron prendas en permitir a Ramos situarse como segundo nueve desde el minuto 84, cuando el capitán le hizo un expresión al banquillo. “¡Me quedo arriba”, morapio a proponer Ramos. Y no fue el único. Casemiro se adelantó como mediapunta, Varane asimismo se descolgó alrededor de el ataque casi de forma permanente (Lucas terminó de central) y en esas tanto Ramos como Casemiro remontaron el partido. Jovic tuvo que ver la remontada cuasi milagrosa desde un frío banquillo en Mönchengladbach anejo a Militao, otro caído en desgracia…

Zidane no le quiere (ahí está la famosa confesión de Borja Mayoral) y Jovic no le quita la razón. Vive pasando de puntillas por los partidos. El día del Betis y el del Shakhtar evidenciaron que Jovic juega en una dimensión paralela. Sólo así se explica que en el Villamarín, en 72 minutos, escasamente tocase 14 veces la pelota y diera 10 pases. Para más inri, cuatro de ellos fueron erróneos. El iniciación en Champions con el Shakhtar fue igual de horrible. En una hora escasamente estuvo en contacto con la pelota en 16 ocasiones, siete menos que Benzema, por ejemplo, que salió tras el alivio.

Aunque Zidane diga que sí pueden arriesgar juntos, como hizo en la previa del Betis, sus hechos muestran que ni le convence Jovic anejo a Benzema ni le sirve en solitario, conocido lo conocido. Karim siquiera se las está pudiendo apañar por su cuenta. Un único gol en Liga de Karim fue el intrascendente 0-2 a segundos del pitido final contra el Levante. El año pasado, a estas jefatura del campeonato, Benzema sumaba cinco goles (entre ellos uno en el Pizjuán) que le habían legado cinco puntos al Madrid. De aquella cuota a la coetáneo, un precipicio. Sus dos goles actuales escasamente suponen el 15 por ciento de los logrados por todo el equipo. El año pasado aportó el 28%…

Hugo Duro reclama una oportunidad

Lo excéntrico es que el punta más en forma es el cuarto, el tapado, Hugo Duro. Zidane incluyó al ariete del Castilla en la Lista A para la Champions y lo hiciera por rellenar fichas o por azuzar a Jovic y Mariano, la existencia es que Duro está pidiendo paso a gritos. Tiene más experiencia de lo habitual (20 primaveras y ha jugado en Primera y Europa League con el Getafe, vale de ser internacional Sub-21) y su puesta en marcha con el filial blanco de Raúl ha sido incuestionable. Sale a gol por partido jugado: marcó hace dos semanas en el estreno liguero en Las Rozas y volvió a hacerlo en la pasada, contra el Getafe B. En los dos partidos no le pitaron sendos penaltis clarísimos y es entendido, podría deber desencajado con dos dobletes. Hay alternativa en este dilema del nueve…

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