El Madrid, dispuesto a pagar para desprenderse de Bale

El Real Madrid se resigna con Bale. Sabe que sacar mosca por su traspaso es encomienda inasequible y lo único que le queda al club blanco es regalar al futbolista, e incluso eso puede no llegar, pues el principal impedimento es el salario del componente, de 14,5 millones netos por temporada, lo que eleva el pago para el Madrid hasta los 30 millones por curso. A Bale le quedan dos temporadas de anuencia, hasta junio de 2022, por lo que el Madrid tiene el compromiso de pagarle (a él y a la Agencia Tributaria) 60 millones de euros. Un pago enorme, el anciano de la plantilla, en un futbolista que ni aparece en los planes de Zidane.

Así, ‘The Telegraph’ informa este miércoles de que el Madrid está dispuesto a cubrir la fracción del salario del galés en estas dos temporadas si con ello facilita que se marche del club blanco, preferentemente a un equipo de la Premier League. La opción es razonamiento: Bale conoce acertadamente el campeonato inglés, donde fue famoso mejor componente de la temporada en una ocasión y dos veces elegidos por sus propios compañeros de profesión como el futbolista más valioso del curso. Además, el enorme anuencia televisivo de la Premier League dota de potencial crematístico a sus clubes, lo cual haría viable encontrar un equipo capaz de cubrir la otra fracción del anuencia de Bale esos dos primaveras (poco más de siete millones limpios por campaña).

Además, en Inglaterra están los clubes que más decididamente han apostado por intentar el fichaje de Bale a lo espacioso de los primaveras, si acertadamente en los últimos cursos aflojaron sus intenciones en presencia de el bajísimo nivel mostrado por Bale: el Manchester United, en más de una ocasión, y el Tottenham, su exequipo, sobre todo ahora que tiene a José Mourinho en el banquillo. El portugués nunca ha escondido su predilección por Bale, al que llegó a decirle en un batalla de pretemporada en Estados Unidos: “No puedo ficharte porque no hablas”; Mou apelaba a que el galés se pusiese en rebeldía para salir del Madrid, a lo que el club blanco reaccionó renovando su anuencia hasta 2022 y elevando sustancialmente su salario. Al final de la temporada 2017-18, Bale perdió el sitio en el merienda, pero cerró el curso como héroe, con dos goles (uno de chilena) en la final de la Champions en Kiev, en presencia de el Liverpool. Aquel fue el final chispazo del galés; desde entonces, la nadie.

Pocos goles, muchas polémicas

Futbolísticamente, su nivel ha caído con parafernalia: este curso sólo jugó 20 partidos, 1.260 minutos, marcando tres goles y dando dos asistencias. Y ha acumulado encima polémicas fuera del campo: se marchó de varios partidos antiguamente del pitido final con tal de evitar atascos, fue pillado jugando al golf en encuentros en los que no estaba convocado mientras el Madrid visitaba otros estadios, se mofó del club blanco con su selección (aquella pancarta: “Gales. Golf. Madrid. En ese orden”), lo volvió a hacer recientemente en un anuncio de televisión… Y hace días culpó al Madrid de la situación, achacándole a la entidad que siga sin encontrar equipo: “Está en manos del Madrid, el año pasado pude irme y el club lo bloqueó. Lo está poniendo muy difícil”. 

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