El Barça y la 'apocalipsis' del escenario Concursal

Según informó el pasado viernes por la incertidumbre RAC-1, el Barça podría entrar en concurso de acreedores el próximo mes de enero si no llega a un acuerdo con jugadores y empleados del club para conseguir un retazo de unos 190 millones de euros en salarios antiguamente del 5 de noviembre. La secreto de la tratado, obviamente, no son los trabajadores regulares sino los futbolistas. Según pudo conocer AS, la opción del concurso es posible, pero ese escenario es casi apocalíptico. Primero, porque hay un primer paso intermedio, el preconcurso o comunicación previa, que es un escenario previsto en la Ley Concursal que permite al deudor que se encuentre en estado de insolvencia, en este caso sería el Barça, alcanzar el plazo en el que legalmente tiene obligación de solicitar concurso de acreedores, siempre y cuando esté negociando con sus acreedores una propuesta anticipada de convenio. En este escenario, el club no se encuentra en escenario de suministro concursal (esto es, intervenido) aunque tenga impagos.

Segundo, porque si se aprueba un proceso concursal, el Barça sólo obtendría quitas con los acreedores que tiene hasta el momento y no resolvería el peculio que seguirá debiendo a sus jugadores con la adecuación salarial. Su funcionamiento como club, adicionalmente, sería completamente irregular y expuesto incluso a la posibilidad de un ERE que afectase a los futbolistas.

Los abogados de los jugadores se sentaron este viernes por primera vez en la mesa de la negociación con buena predisposición. De hecho, cuatro jugadores, Ter Stegen, De Jong, Lenglet y Piqué, uno de los capitanes, ya firmaron una ampliación de contrato que, en estos días, incluso negocian Coutinho, Griezmann, Sergi Roberto, Jordi Alba o Sergio Busquets. La dimisión de Josep Maria Bartomeu y su Junta directiva ha colaborado a iniciar un periodo de distensión a posteriori de la carta que los futbolistas remitieron en su día protestando por las formas en las que el club les había comunicado la obligación de recortar sus salarios o, correctamente, aplazarlos hasta que se recuperen los ingresos habituales. El Barça ha calculado que, en el mejor de los casos, ingresará 231 millones de euros menos esta temporada.

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