"Cuando veo Zorrilla les digo a mis hijos: en esa cancha jugué yo"

Álvaro Gutiérrez vivió muchas cosas en Valladolid a lo liberal de las tres temporadas que militó en el Real Valladolid y que sin duda le dejaron huella: “Es una alegría bárbara poder estar en contacto con la gente de Valladolid que tanto me marcó”. El exjugador sigue conexo al fútbol, pero desde los banquillos, aunque ahora mismo la pandemia le ha obligado a hacer un paréntesis en su carrera. Álvaro nos contaba cómo está la situación en su país: “En Uruguay no nos podemos quejar, aunque como el resto del mundo estamos con limitaciones, pero lo estamos llevando muy bien. Es un país ‘chico’ y no sé si fue por las vacunas que nos daban de niños… pero tenemos muy pocos casos comparados con otras zonas. Somos unos 3 millones de habitantes y hay unos 400 casos activos, por tanto no es tan drástico como en España o como en países vecinos como Argentina o Brasil. Aquí tenemos que tener mucho cuidado, pero podemos hacer una vida casi normal”.

La conversación deriva rápido en dirección a el dominio de los expresiones y, por ello, cuando oye la palabra Valladolid, fluyen sin remedio: “Fueron de los mejores abriles de mi vida en lo deportivo. Llegar a brincar en Europa era uno de mis sueños y lo logré en Valladolid. Me adapté muy perfectamente ya que la vida en España es muy parecida a las costumbres uruguayas. España es un país maravilloso, la masa es educada y tratan al futbolista con respeto, cosa que en otras partes no ocurre. Dejé allí muchos amigos del fútbol y de fuera del fútbol”.

Álvaro Gutiérrez tenía una pasión confesable: “Siempre miro fotos de Valladolid y de sus pueblos, porque me encantaba revistar esos pequeños pueblos como Simancas… es una alegría cada vez que oigo cuchichear de Valladolid“. La vida le ha hecho recorrer ya medio mundo y Valladolid ha sido uno de sus destinos, aunque lamenta que hace mucho que no recepción la ciudad: “He vuelto dos o tres veces, pero hace ya más de 10 abriles que no voy. Cuando estuve entrenando en Arabia pasé por Madrid y me reuní con Santamaría y pasamos un día magnífico. También Harold Lozano morapio a Uruguay y asimismo Juan Manuel Peña…”.

La etapa del Gutiérrez en el Real Valladolid fue desde 1995 hasta 1998, momento en el que se marchó al Rayo, pero le dio tiempo por ejemplo a morar el 3-8 de Oviedo: “En aquel partido yo estaba sancionado, pero yo pedí al club correr para estar con el equipo y porque no me lo podía perder. Aunque no podía brincar, Cantatore me dijo que le llenaba de alegría que quisiera ir a pesar de no poder brincar y yo le dije que era un día para estar todos juntitos. Fue magnífico, ese 3-8 fue increíble porque nos abrió la puerta de la salvación; todos pensaban que bajaba el Valladolid y algún otro equipo, pero hicimos una segunda reverso increíble, incluso en la última término podía tener lugar cualquier cosa, se tenían que dar una serie de resultados… pero nos salvamos hasta de la promoción”.

Pocas veces ha conseguido el Real Valladolid clasificarse para Europa y la última la logró el equipo en el que militaba Álvaro Gutiérrez a las órdenes de Cantatore: “La clasificación para la UEFA fue uno de hitos más grandes de mi carrera; ya sabemos que el Valladolid no es un equipo que juegue demasiadas veces en Europa y a posteriori de obtener la salvación el año aludido de aquella forma, con la saco de aquel equipo clasificarnos para Europa, fue increíble”. Todos estos expresiones son felices, pero asimismo hubo momentos amargos, como la sorprendente destitución de Cantatore en la futuro campaña, precisamente en la que debía dirigir al equipo en Europa; apunte tremendo, Cantatore clasificó dos veces al equipo para brincar competición europea y no lo dirigió en ningún partido continental: “Cuando todos pensábamos que estábamos viviendo los mejores momentos del equipo morapio la destitución de Don Vicente y fue poco fortísimo para todo el pueblo; creo que no se lo merecía y menos de esa guisa (fue cesado en directo en un software de radiodifusión noctámbulo por el hijo del presidente Marcos Fernández) y yo quedé en shock para el resto del año”.

Con estas premisas es tratable suponer que Vicente Cantatore marcó la carrera de Álvaro Gutiérrez: “Totalmente y cuando me preguntan qué tipo de técnico soy o a quién admiro, yo siempre respondo que a Vicente Cantatore, que era más psicólogo que otra cosa, él sabía entrarle al atleta, sabía cómo motivar y como obtener que todos los esfuerzos fueran dirigidos al mismo sitio. Es un técnico con el que tenía ganas de ir a entrenar. No era muy de vídeo, ni de tácticas, pero te veía cinco o 10 minutos y ya sabía cómo jugabas. Con pautas muy claras lograba que el equipo anduviera. Trato de aplicar todas las cosas que aprendí de él, esa charla mano a mano que él tenía con el atleta y que no metía por más que doliera… y al final se lo terminabas agradeciendo. Todo esto hace que yo lo tenga en un pedestal muy suspensión”.

Cantatore vive en una residencia en Villanubla y está aquejado de alzhéimer: “Lo sé y tengo muchas ganas de ir a visitarlo, este año incluso tenía plan de ir a Valladolid, pero con todo esto de la pandemia se ha vuelto complicado. Me gustaría ir a verlo y que tuviera esos cinco minutos de sagacidad”.

Volviendo a su vinculación con la ciudad, Álvaro Gutiérrez no descarta morar alguna vez en España: “Yo ya soy español y muchas veces he pensado en ir a vivir allí. Me gusta mucho el campo y miro muchas veces las casas de campo que venden por allá, que por cierto son muy económicas y me dan unas ganas bárbaras, pero tengo todavía mi familia acá, mi madre, mi mujer que trabaja aquí y mi hija pequeña. Mis otros dos hijos ya están volando, pero aún hay muchos lazos, pero no les sorprenda que de repente pueda ir a pasar una gran temporada allá, dos o tres meses y volverme porque realmente me encanta”.

Siempre atento a lo que le ocurre al Real Valladolid, Álvaro confiesa que “es más tratable ver partidos cuando juega contra Madrid o Barcelona. Me trae grandes expresiones cuando veo Zorrilla y les digo a mis hijos: en esa cancha jugué yo“.

La presentación de Ronaldo al Valladolid ha traumatizado la cambio de los últimos tiempos, per Álvaro Gutiérrez recuerda que el ganó a ‘O’Fenómeno’ en el césped: “Me parece muy bien lo que está haciendo porque Valladolid es un equipo que se merece más de lo que tenía. La afición es increíble, es el equipo más poderoso de la zona y Ronaldo es una figura a nivel mundial, pero en su momento le supimos ganar cuando jugaba en el Barcelona 3-1 en la campaña 1996-97” y no duda en afirmar que “es uno de los jugadores más grandes a lo que me he enfrentado. Recuerdo una barrabasada en la que no pitaron ni descuido, pero le hice salir volando y casi lo ‘descadero’ al insuficiente Ronaldo. Tuve que brincar varias veces con él incluyendo partidos en América, y siempre nos metió goles, pero alguna vez le he manada”.

Entre esos expresiones, quedan las conocidos que dejó en Pucela, poco que añora el uruguayo: “Mi mejor amigo, con el que más unido estaba es Javi Torres Gómez. Siempre nos gustó entrenar y valer juntos. Nos gustaba la vida tranquila y salíamos a ingerir con nuestras mujeres. Tengo amistad con todos los de aquella época; Cantatore me llamaba Oriental y me decía: Oriental, cuando vos vea que le pegan a Víctor, andá y defendelo… y ya verás que este enano nos va a sacar las castañas del fuego… y tenía razón, cada vez que le pegaban yo iba para allá a protegerlo y Víctor me agarró una confianza increíble. Fue una temporada tremenda”.

El fútbol ha seguido en la vida de Álvaro Gutiérrez a posteriori de retirarse como atleta hace 20 abriles. Los banquillos han utilizado su experiencia: “He tenido buenas épocas como monitor, desde los inicios en un equipo de Segunda en el que casi logramos ascender y luego me fui a un Primera, pero me di cuenta que me faltaba preparación y bajé de categoría para entrenar en las inferiores de Nacional y tuve la suerte de ser campeón en todas las categorías de Nacional y me dieron la oportunidad de dirigir el primer equipo y de los 18 partidos que restaban, ganamos 17 y salimos campeones en 2015. Después morapio un jeque árabe que quería que me fuera para allá sí o sí al Al-Shabab en Arabia Saudí y me fue congruo perfectamente, pero unas diferencias en la composición del equipo crearon un desacuerdo y me fui; entrené en Ecuador al Liga de Quito, ayer de regresar el año pasado a Nacional que iba muy mal, a 12 puntos del primero, lo volví a hacer campeón. Fue un año agobiante y decidí detener y descansar. Cuando ya tenía todo preparado para retornar a entrenar en Emiratos Árabes, la pandemia lo paró todo. Ahora estoy esperando alguna oportunidad que me llene deportivamente”.

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