Cuando Courtois fue Santillana

EI fútbol tiene los roles muy marcados, pero cuando uno de sus protagonistas se los salta suelen producirse cosas prodigiosas que se recuerdan con el paso del tiempo. Sucedió con la Parada del Escorpión de Higuita en Wembley, con el penalti de Panenka que hundió a Alemania en la final de la Eurocopa de 1976, o el gol increíble de Palop con el Sevilla en el campo del Shakhtar, de habitante tras un córner botado por Alves, que evitó a los hispalenses caer eliminados (luego acabaron ganando ese año su segunda Copa de la UEFA consecutiva). Pues un Palop es lo que logró Courtois en Mestalla hace menos de un año.

El 15 de diciembre se medían Valencia y Real Madrid en Mestalla, con los blancos necesitados de sacar un punto al menos para poder alcanzar tres días luego al Clásico del Camp Nou igualados con los azulgrana. El partido se rompió en el minuto 77. Carlos Soler marcó para los che en una contra y todo se alborotó. Con el centro del campo descosido al reservar Zidane a Casemiro para la batalla del Camp Nou (el brasileño tenía cuatro tarjetas y el marsellés no quiso arriesgarle), el Valencia tuvo opciones para firmar el 2-0 definitivo, pero Courtois lo evitó con dos grandes paradas. Zizou, desesperado, sacó a toda la artillería en ataque, poniendo pegado a Benzema a Vinicius, Bale y Jovic. Los últimos minutos fueron una enajenación. El árbitro, Sánchez Martínez, descontó cinco minutos y puntual en ese zaguero instante el Madrid dispuso de un córner…

Como ya no había tiempo para más, Courtois se lanzó a rematarlo como fuera. Se levantó con sus casi dos metros por encima de la trasera valencianista (Gabriel Paulista y Garay ni olieron por donde les morapio) y Tibu conectó un cabezazo imponente, delantero, a lo Santillana. La fuerza del remate forzó a Jaume a despejar como pudo para evitar el 1-1, pero Benzema estuvo atento y remachó el igualada final que a los madridistas les supo como una vencimiento. Todavía se recuerda la celebración de Fede Valverde, arrodillado en el césped consciente de que ese punto de inflexión iba a relanzar a su equipo hasta el título que acabó conquistando finalmente.

Courtois dijo tras el partido: “Yo mido dos metros y ellos se pusieron algo nerviosos. Subí porque sabía que era la última jugarreta y había que estar ahí…”. Zidane sonrió al respecto: “Lo de subir lo ha decidido Tibu y ha hecho correctamente. Esto es el Real Madrid. Nunca disminución los brazos”. El que los levantó fue Courtois… con la habitante.

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