Chen Yansheng o el monte que paró el cauce del río

El pasado 10 de diciembre, en la Junta de Accionistas del Espanyol, Chen Yansheng vertió sus últimas palabras sobre la situación deportiva de su club. En aquel momento, el equipo blanquiazul era colista con nueve puntos, a cinco de la salvación. Quedaban por delante 22 partidos y empezaba a cuestionarse la figura de Pablo Machín. El presidente se mostró eufórico, aunque para ello, y como es ya costumbre, tiró de su trama de refranes chinos.

“Según dice un refrán chino, no hay monte que pueda detener el cauce de un río. Es asegurar, que todos estamos dedicando el mayor esfuerzo para logar el éxito deportivo. Con la ayuda y el éxito de los pericos, estamos seguros de que pronto saldremos de esta situación”, deslizó el presidente, implicado con la entidad desde la distancia, con una ampliación de hacienda de 50 millones exitosa y una inversión de otros 40 en el mercado de enero para aumentar la plantilla que, no obstante, no ha resultado.

Desde aquella plazo, el presidente, que se mantiene en contacto por videoconferencia con todos los estamentos del club, solo lanzó un mensaje en plena pandemia por COVID-19, en la misma límite del equipo cuatro meses ayer. “En China hemos vivido la pandemia, y comprendo las dificultades por las que ahora mismo estáis pasando. Solo juntos saldremos adelante y superaremos los malos momentos. ¡Mucho ánimo, pericos!”, un mensaje meramente institucional.

Desde 2018, la desconexión de Chen con la vida pública del Espanyol ha sido una verdad. Lejos quedan las primeras conferencias de prensa y entrevistas en medios de sus primeros dos primaveras, en las que proclamaba un club de Champions, un futuro esplendoroso. Ahora el presidente actúa más adecuadamente como un burócrata, que cuida la crematística (ya ha recuperado la inversión) y efectúa un quita y pon con los responsables en la dirección corporativa y deportiva cuando van mal dadas.

Ahora, Rufete y Josep Maria Durán son quienes toman las decisiones, como ayer fueron Jordi Lardín y Ramon Robert o Roger Guasch y Óscar Perarnau. Cada uno con su criterio y su independencia, solo sujetos a los criterios económicos que, por no volver en verano, han consumido con ese temido descenso siendo una verdad en el mejor momento financiero de la entidad. El monte paró el río.

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