Caviar envasado al vacío

En 118 abriles de historia se han disputado 243 clásicos y es irrealizable encontrar dos iguales (sigue el partido en directo en AS.com). Menos este, el primero sin sabido, arquetipo de este fútbol silencioso pero prologado por un enorme ruido en las dos orillas. Hay peligro deportiva en el Madrid tras dos derrotas relativamente sorpresa, porque el unocerismo previo y las horas extra de Courtois ya presagiaban poco así. Y hay peligro institucional en el Barça, con un voto de censura anunciado, con un retazo salarial aún no pactado (al menos se conoció este viernes que club y jugadores se sentarán a la mesa) y con una entrevista a Piqué con respuestas más propias de un solicitante la presidencia que de un grabador de Benzema.

El partido se ve enriquecido, de salida, por el regreso de Sergio Ramos y Jordi Alba. Ramos ha jugado 46 partidos contra el Barça, 44 de ellos con la camiseta del Madrid, más que nadie. Así que, luego de 16 abriles, conoce perfectamente el paño. Nunca su equipo se había sentido tan huérfano con sus ausencias. Se lesionó en presencia de el Cádiz y no jugó en presencia de el Shakhtar por precaución para estar hoy, donde resulta imprescindible, decente y futbolísticamente. También es importante el retorno de Alba porque no hay confianza en su recambio (Junior Firpo) y Dest ha tenido que comerse el rojizo de entretenerse a pandilla cambiada en los dos partidos en que faltó el catalán.

El invicto Zidane

La pandemia le quita al Barça el autor campo, que ha perdido relevancia en los últimos tiempos. Más desde la venida de Zidane, invicto en sus cinco visitas al Camp Nou (dos victorias y tres empates), un logro respetable porque el número de partidos consecutivos sin derrota del Madrid en campo azulgrana no ha pasado de cuatro. El merienda blanco parece cantado esta vez. En los dos últimos duelos en presencia de el Barça, el francés repitió dibujo y centro del campo: Valverde, Casemiro, Kroos e Isco. Con el malagueño fuera de foco entrará Modric, suplente en esas dos ocasiones, y Benzema y Vinicius formarán el ataque.

El brasileño y Ansu Fati anticipan el futuro del Clásico. El primero ya ha jugado cuatro con muy buen tono. Marcó un gol en el postrero, con la ayuda de Piqué. El segundo sólo tuvo dos ratitos, 7 y 9 minutos en los duelos del año pasado. Ahora desde el dorsal hasta la estadística se le identifica como un futbolista de la primera plantilla. Ha jugado todos los partidos, aunque nadie completo. Ambos son los máximos goleadores de sus equipos esta temporada (cuatro tantos del azulgrana y tres del madridista), aunque parece más convencido Koeman de la privación de Ansu que Zidane de la de Vinicius, suplente en la porción de los partidos del curso sin demasiada excusa.

El caso Griezmann

En el Barça hay más certezas que dudas. Jugará Jordi Alba si Koeman le ve apto, tienen delantera Busquets y De Jong sobre Pjanic y Griezmann es la incógnita del día. Koeman está atrapado entre su reputación y su aritmética, que produce espanto: dos goles en los últimos 22 partidos, nula décimo en los tantos del equipo esta temporada y sólo tres remates. En las siete temporadas anteriores a su venida al Barça no bajó de diez goles por Liga y en sus cinco abriles en el Atlético la horquilla fue de 15 a 22. En el campeonato pasado se quedó en nueve. Su columna condiciona la disposición del resto del ataque, en el que son seguros Messi, Ansu y Coutinho. El cuarto hombre podría ser Pedri.

La estadística es menos reveladora que las sensaciones, tenuemente favorables al Barça, aunque los dos suman ya un igualada una derrota. El Barça mastica más sus goles (cuarenta segundos y 12 pases, por 17 y cuatro del Madrid), es menos productivo a balón parado (13% de sus goles, frente al 33% de su rival) y marca más con menos disparos. También deseo la pelea de los pases (658-633) y curiosamente pierde la de la posesión (56%-61%), retrato de los nuevos tiempos. Benzema y Messi son los dos jugadores que más disparan de LaLiga, aunque con beocio éxito que en cursos precedentes. Sólo un gol de cada uno. El del argentino, de penalti. Al Madrid le ha metido 26 goles en 43 partidos, pero nadie en los cinco últimos. En cualquier caso, se paciencia que uno y otro tengan la última palabra de este Clásico envasado al vacío.

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