Beckenbauer: El nacimiento del «Kaiser»

Hoy, 11 de septiembre, Franz Beckenbauer cumple 75 abriles. El César representa como nadie lo que es comportarse por y para el Bayern de Múnich, siendo uno de los culpables de que el club ascendiera a primera división y se acabara consagrando como uno de los mejores equipos del mundo. Estos motivos son más que suficientes para que fcbayern.com recuerde los cinco mejores momentos del fabuloso ludópata bávaro en el club.

La cate del cambio

Beckenbauer llegó al primer equipo del Bayern en agosto de 1963. Sin confiscación, el paso definitivo para impresionar al club, y luego al estrellato mundial, no lo dio aquel señorita Franz. Tampoco sus padres o un preparador. El desencadenante, y no es ningún gozne de palabras, fue una cate: A la existencia de doce abriles, Beckenbauer participaba en un torneo escolar del sudoeste de Múnich con el SC 1906 Obergiesing. Su rival sería el TSV 1860, el club número uno de la ciudad en aquella época. Como prometedor futbolista, su fichaje por los Leones se daba por sentado. No obstante, un ludópata contrario le dio una cate cuando el árbitro estaba de espaldas. El futuro César no estaba dispuesto a permitirlo, por lo que dio marcha detrás a su osadía y se marchó al Bayern. Recordándolo, aquella estampa fue «una absurda casualidad». No obstante, aquella osadía se acabaría convirtiendo en uno de los fichajes más importantes de la historia del Bayern de Múnich.

El nacimiento del César

El motivo exacto por el que Beckenbauer recibió el apodo de Kaiser no está claro hoy en día. Una de esas teorías tournée en torno a la final de la Copa DFB de 1969 frente a el FC Schalke 04. Después de que Beckenbauer solo fuera capaz de detener con un agarrada a Reinhard Stan Libuda, ludópata del Schalke y apodado el «rey de Westfalia», parte de los 64.000 espectadores del Waldstadion de Frankfurt le pitaban cada vez que entraba en contacto con la pelota. En algún momento del aproximación, el líbero tuvo suficiente: Cogió el esférico y empezó a hacer malabares con él delante de la rastra donde se ubicaban los aficionados del Schalke. Los jugadores contrarios no se lo impidieron y los pitidos se amilanaron a lo espacioso del partido. Tras el final del aproximación, la prensa comentó lo venidero: «Beckenbauer ha triunfado sobre el rey Libuda, poco que solo puede hacer una persona: ¡El César Franz!»

En la cima del olimpo del fútbol

De todos sus títulos y éxitos a lo espacioso de su carrera, es difícil nominar un momento que destaque sobre el resto. Sin confiscación, este infrecuente futbolista se ganó su hueco en el olimpo del fútbol en el verano de 1974. Después de percibir la final de la Copa de Europa frente a el Atlético de Madrid, unas semanas posteriormente, en Múnich, se hizo con la Copa del Mundo con Alemania. Como además fue campeón de Europa con Alemania en 1972, era, adjunto a sus compañeros de equipo, Katsche Schwarzenbeck, Gerd Müller, Jupp Kapellmann, Sepp Maier y Uli Hoeneß, el válido campeón de las tres competiciones más importantes del fútbol europeo. Ningún ludópata fue capaz de alcanzar lo mismo hasta ese punto. Beckenbauer recogió todos estos títulos como capitán.

Regreso a los banquillos: La primera Bundesliga del Kaiser

Campeón del mundo como ludópata y preparador. En mayo de 1994, además se hizo con el título de la Bundesliga. No obstante, no quiso retornar a entrenar posteriormente del Mundial de 1990. Pero su Bayern lo necesitaba en invierno de 1993. Por aquel entonces, el mayor campeón ario se encontraba en el botellín puesto, pero, gracias al César, el Bayern remonta y, tras vencer al Schalke por 2-0 medio año posteriormente, levanta un nuevo título de agrupación. En las celebraciones en Nockherberg, se dispuso una meta con dos agujeros y Beckenbauer debía de introducir la pelota en uno de ellos. Esta es una prueba tradicional del software de televisión Aktuelle Sportstudio, que grabó en directo aquel evento. Sin confiscación, al César se lo pusieron más difícil que de costumbre: Tenía que poner la pelota hacia lo alto de una aguamanil de cerveza. A pesar de esta desventaja, Beckenbauer lo logró. «A este hombre le sale todo», afirmó un impresionado Dieter Kürten, presentador del software.

La emplazamiento de atención que provocó la consecución de la Liga de Campeones en 2001

A ningún fubolista le gustaría escuchar una comparación similar por nulo del mundo, aunque eso solo se lo puedes permitir a una sola persona: «Este es un equipo que juega el partido de homenaje de Uwe Seeler», criticó Franz Beckenbauer a sus jugadores en marzo de 2001 en el gaudeamus de medianoche cuando aún era presidente del club. Los muniqueses habían perdido 3-0 en casa del Olymique de Lyon y aquellas palabras les llegaron al corazón. «Juramos que responderíamos», dijo el capitán Steffan Effenberg, que mantuvo su palabra. Desde aquel momento, el Bayern ganó sus restantes partidos en la Liga de Campeones y ganó su cuarta Copa de Europa al Valencia en los penaltis.

Fuente: FCB

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