Aduriz: "No siento la necesidad de una despedida de la gente"

Aduriz está siendo casi uno más en el día a día del Athletic. Prometió que no dejaría al equipo en ningún instante y encima de hacer rehabilitación en Lezama, está inmediato a sus compañeros en todos los partidos. La recuperación tras la operación en la cadera marcha aceptablemente y retraso hacer una vida corriente y plena “Tendré que probar con otros deportes porque el fútbol no puedo”, lamenta. Incluso viajó al Camp Nou, donde le realizaron un pequeño homenaje en el  antepalco. Estos días todavía ha concedido una entrevista para un reportaje sobre su vida a ETB y otra a Euskadi Irratia. reiteró que se va con una mezcla de alegría y tristeza. “Me siento tranquilo con mi atrevimiento. He hecho todo lo que he podido, lo he donado todo y eso me deja tranquilo. Ahora, veo al equipo compitiendo y no siento esas ganas de estar ahí. Tengo esa libertad. Los últimos meses han sido duros y sentía que tenía que hacer caso a lo que me decía mi cuerpo”, indica.

Ya avisó en la hora del adiós en San Mamés, sin conocido y nada más con el equipo y unos pocos periodistas privilegiados, que no es una peso que le queda clavada eso de que caída el telón en el silencio y no con la final de Copa por ejemplo. “No siento la necesidad de una despedida de los aficionados. He tenido muchísimos homenajes en San Mamés cada vez que he jugado”. Ha vivido tres etapas como arrojado y es el tahúr del Athletic más influyente del presente siglo. “No esperaba nada especial, pero necesitaba dar explicaciones, contar por qué había tomado la decisión y dar respuesta a todas las preguntas que podían surgir por mi despedida. Visto después, quedó muy bonito y tuvo una repercusión mayor de la que yo esperaba”, festeja.

Nadie le quita una trayectoria brillantísima, como sexto mayor artillero en la historia del club rojiblanco, con 172 tantos. “Si pudiera ir hacia atrás, volvería a tomar las mismas decisiones. Mirando a la salud, acabar tan tocado no es lo mejor, pero para salvar la cadera tendría que quitar años de fútbol. Nunca los quitaría porque he disfrutado muchísimo. Como decía mi abuelo, hacia atrás no se puede mirar, hay que ir hacia delante”, expone con ese poso de experiencia que le han donado los abriles sobre el césped.

Admite que la primera vez que sintió que podía proceder de ser futbolista fue en el Valladolid, desde 2004 hasta 2006. “Tenía confianza, entendía mejor el juego, fue el momento de volver a Bilbao. La primera vez que subí al primer equipo no estaba preparado. No disfruté y no me veía capaz de hacerme un hueco”.

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