Adaptarse para dominar la Premier

El Liverpool de Jürgen Klopp es un súper equipo. Hay muy pocos equipos en el mundo que dominen tantos registros tan correctamente como el cuadro ‘red’. Y esta Premier, conseguida siete jornadas antiguamente del final con una diferencia de 23 puntos con respecto al segundo, es el triunfo de un sujeto que su monitor siempre ha considerado esencia en su formulario: la constancia. El Liverpool, actual campeón de la Champions League, ha vuelto a erigir una trabazón en Inglaterra 30 abriles luego (que se dice pronto) fruto de una suma inmaculada de resultados: 28 victorias, escasamente dos empates y una única derrota.

Es el cuarto título de Klopp en su villa temporada en Liverpool. Y la superioridad ha sido abrumadora durante todo el curso. Pero para entender este dominio es necesario remontarnos unos cuantos meses en el tiempo. El año pasado el Liverpool se quedó a un solo punto de ganarle el pulso directo al Manchester City. El cuadro de Guardiola acabó coronándose campeón luego de recortarle un buen puñado de puntos a su principal competidor, pero esa pelea tan directa con el técnico de Sampedor marcó un antiguamente y un luego en la carrera de Klopp. El ario entendió que si quería competirle y ganarle una trabazón a su homólogo, su equipo debía musitar un idioma muy parecido al de su rival. Y para ello fue primordial que el Liverpool pasase además a dominar una período del solaz esencia en aquella disputa pero más aún en la nuevo consecución de esta Premier: el Liverpool aprendió a practicar un solaz de posición positivamente brillante. Dinámico, eficaz y valioso.

Liverpool - Football tactics and formations

La pizarra de Jürgen Klopp siempre se ha caracterizado por ser extremadamente erecto y agresiva a través del espacio. Resulta obvio que el Liverpool es y ha sido todos estos abriles uno de los equipos que más y mejor ha contragolpeado en toda Europa, pero desde hace aproximadamente un año y medio además es un equipo difícilmente frenable en el espacio limitado. Por eso mismo, este es un buen momento para recordarlo, la vencimiento del Atlético de Madrid en Champions League tuvo tantísimo mérito. Porque en estos momentos no existe un plan que aleje al Liverpool de la vencimiento, y menos en su estadio. Hay un antecedente que representa correctamente todo esto que estamos comentando: entre la temporada 2017/18 y la coetáneo el Liverpool ha incrementado en hasta cinco puntos su posesión de balón. Quiere la pelota y consigue tenerla, pero sobre todo sabe qué hacer con ella.

Este Liverpool es un buen equipo en lo individual y un inexistente sillar desde lo colectivo. Sin tanta calidad hombre por hombre como otros equipos punteros en Europa, como Real Madrid y FC Barcelona o el mismo Manchester City, la verdadera fortaleza de este equipo radica en su sistema. Si un sistema es un organismo siempre vivo compuesto por sinergias y automatismos entre todos sus futbolistas, el de Jürgen Klopp ha evolucionado con los abriles hasta tachar muy cerca de la perfección. Por supuesto el Liverpool tiene futbolistas que podrían ser perfectamente titulares en cualquier equipo, como es el caso de Virgil van Dijk, pero nuevamente ha de insistirse en la naturaleza tan colectiva de este equipo. No hay zona ni situación del solaz en la que el Liverpool se sienta inferior a su rival. Y ese, sin duda, es el gran éxito de Jürgen Klopp en el banquillo de Anfield Road: el técnico ario ha construido desde la pizarra una verdadera máquina trituradora.

Mohamed Salah ha sido clave como extremo organizador en este Liverpool / Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Mohamed Salah ha sido esencia como extremo catalogador en este Liverpool / Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Para ello Klopp ha seguido los mismos pasos que ya empleó en Dortmund, y en consecuencia no hay futbolista internamente de la primera plantilla del Liverpool que no parezca mucho mejor de lo que su potencial indica. Hay casos que sí son verdaderamente reales, porque son (y si no, están muy cerca de ser) los mejores en su posición, como el ya mencionado Virgil van Dijk o Alexander-Arnold, pero Roberto Firmino, Sadio Mané o el mismo Jordan Henderson llevan mucho tiempo de la mano de Jürgen Klopp rindiendo muy por encima de sus posibilidades objetivas. Ese además es el gran triunfo del ario como monitor del primer nivel: por otra parte de un gran estratega, siempre, allí por donde pasa, hace muchísimo mejores a todos sus futbolistas. Sin excepción.

Decíamos unas líneas más hacia lo alto que no hay zona ni situación del solaz en la que el Liverpool se haya antagónico más incómodo a lo dilatado de esta Premier. El sistema ha conseguido desarrollar en los últimos meses un solaz de posición sumamente eficaz y valioso a través de la pelota y a partir del tiempo y el espacio. Esto en otras palabras quiere sostener que el Liverpool ha aprendido a esparcirse sin tantos metros por delante del balón, y lo que hace un par de temporadas era su principal talón de Aquiles ahora, en fondo y forma, es otra certeza a nivel colectivo. Desde antes, cuando inicia el solaz desde su defensa, el Liverpool acostumbra a salir siempre con una superioridad manifiesta, tanto en número (superioridad numérica) como en demarcaciones (superioridad posicional). Si todos, fuera de en puntuales episodios, nos imaginamos a este Liverpool sobre un claro sistema 4-3-3, con dos laterales largos, dos interiores de reconvención, dos extremos con funciones diferentes y un punta muy móvil fuera del campo de acción, la explicación que ahora detallaremos será más representativa si este esquema lo transformamos en un 2-3-5. El dibujo con el que ataca.

Lee aquí los textos de nuestro especial sobre el Liverpool campeón de la Premier League 2019-20

Una máxima en el fútbol señala que según cómo ataque un equipo, así defenderá. Y el caso del Liverpool no iba a ser menos. Con un índice de posesión cercano al 63%, el cuadro de Jürgen Klopp concentra su cuerpo de recuperaciones en una zona media. Esto se debe principalmente a que sus rivales, condicionados en primer puesto por la peligrosísima transición ataque de los ‘reds’, ya no tienen votación como antiguamente: ahora ya no pueden optar por replegar debajo para que el Liverpool no pueda valer a la espalda de sus defensores, sino que el propio dominio de los de Klopp obliga a ello. Ese es el ‘input’ que el Liverpool ha interiorizado de una temporada a otra. La perfeccionamiento que convierte al Liverpool 2019/20 en un equipo prácticamente indefendible. Todos los movimientos internamente del sistema están ideados para que la posesión no se estanque en ninguna zona. La constante amplitud de los dos laterales, pinchados en las bandas, y el buen golpeo de balón del que entreambos presumen, provocan que el Liverpool ataque siempre de forma muy ancha con los tres carriles ocupados. Además del centro al campo de acción, el cual no necesitan sacar desde recta de fondo sino que se bastan de una zona intermedia para poner la pelota en el campo de acción con una comba perfecta para la venida (y no la presencia) de los rematadores en situación de remate, que es como siempre le ha gustado atacar a Klopp, los dos laterales (Trent Alexander-Arnold y Andrew Robertson) tienen un exquisito cambio de orientación en campo contrario: un apelación que viaje, mueve y desordena al rival cerca de su puerta. Los dos futbolistas necesitan pocas situaciones de superioridad para poner balones de efectivo provecho en el campo de acción, pero el Liverpool tiene muy automatizada una obra por derecha, su flanco más resistente internamente del sistema, que por otra parte de aclarar la zona de Alexander-Arnold le permite a su extremo, Mohamed Salah, poder acercarse a la zona donde anciano influencia ha ido adquiriendo con los abriles: el pico y la primero del campo de acción contraria. Y esta nace del desmarque profundo, erecto y agresivo de ese interior: Jordan Henderson.

El dominio de Virgil van Dijk ha vuelto a ser total. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.
El dominio de Virgil van Dijk ha vuelto a ser total. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

Juntarse por derecha, a través de estos movimientos, incluidos los acercamientos de Roberto Firmino, llevan al Liverpool a acelerar y atacar con superioridad (a pesar de que el repliegue rival conceda muy poco espacio) desde su costado izquierdo. Es ahí donde asiduamente rompe Sadio Mané, que a nivel de individual ha conseguido pulir (que no perfeccionar) sus controles y posteriores definiciones en carrera. De un flanco a otro con muy pocos pases para ello, manteniendo siempre ocupados los intervalos que la defensa del equipo contrario concede entre sus piezas, el Liverpool es un equipo muy erecto y directo en todas sus posesiones sin renunciar por ello a su contragolpe cada vez que tiene ocasión. Incluso cuando transita con mucho espacio por delante, que además se ha cubo esta temporada, Klopp es inflexible en la ocupación de los tres carriles por mucho que se muevan todos sus futbolistas desde su posición de partida a la zona de finalización. Este Liverpool es un equipo que acostumbra a finalizar (con peligro por otra parte) todos sus acercamientos al campo de acción rival, pero si por lo que sea la ocasión no puede ser acabada y la presión tras pérdida no logra ser eficaz, el triángulo entre Fabinho y los dos centrales es el cinturón de un equipo que aún así conserva un paracaídas de emergencia bajo palos (Alisson Becker). Defendiendo asiduamente de cara en presencia de las horizontes en dilatado del rival, como ocurrió sin ir más acullá hace un par de jornadas en presencia de el Everton de Carlo Ancelotti, que no tiene otra opción que mandar a su(s) punta(s) a la aniquilamiento a través de balones divididos cerca de esta zona, tanto de comienzo como por piernas estos tres futbolistas han posibilitado todo lo que hasta ahora hemos analizado. Ellos son el principio y a la vez el final de ese 2-3-5.

La movilidad de Wijnaldum en los dos ejes, tanto para habitar cerca de Fabinho como para atacar el corazón del campo de acción, las apariciones de Keita en zona de tres cuartos o los momentos de Oxlade por internamente o desde la bandada además han sido claves para este desenlace. Un título que encumbra aún más la figura de Jürgen Klopp en la máxima élite de fútbol y la de su equipo, el Liverpool FC, como uno de los mejores equipos del presente siglo y uno de los mejores, a su vez, de toda la historia en el fútbol anglosajón. Como cantan sus aficionados en The Kop, ‘A team that we called Liverpool, To glory we will go!’.

Foto de Portada: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

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